Oriol Serrano: ‘Las cifras de las editoriales en catalán son modestas, en general’

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Vilaweb, 24/09/2019

Puntal de la distribuidora les Punxes, premio Trayectoria junto con su socia, Margrit Lömker, habla del sector del libro desde el eslabón menos visible pero muy determinante del sector, la distribución.

Este año, por primera vez, la Setmana del Llibre en Català destacó con el premio Trayectoria la tarea de dos históricos del mundo de la edición, en el ámbito de la distribución, Margrit Lömker y Oriol Serrano: ‘Para los más de cincuenta años de tarea al frente de la distribuidora les Punxes, modélica por su innovación y compromiso empresarial y personal con el mundo del libro, de donde son eslabón esencial. ‘Por eso nos hemos acercado y, en representación de ambos, ha hablado Oriol Serrano. Es una entrevista donde se habla mucho del funcionamiento interno del mundo del libro, de sus peculiaridades, del mercado del libro en catalán y también de qué manera la era digital, desde el monopolio de las grandes tecnológicas, puede transformar el sector.

-En el contexto de la Setmana del Llibre en Català, se hicieron públicos los últimos datos de la edición en lengua catalana, correspondientes al 2018. Estos datos, optimistas, dicen que ha crecido un 1% y que la facturación ha alcanzado los niveles de antes de la crisis. En cambio, existe la sensación de que la gente compra (y lee) menos libros que antes de la crisis. ¿Cuál es su percepción desde la distribuidora les Punxes?

-El libro catalán ha ido creciendo, estos últimos años. Se edita mucho, tal vez más de lo que sería necesario, porque el mercado no crece tanto. ¿Y por qué no crece tanto? Por la misma razón que el libro castellano: las redes sociales y el tiempo que se emplea en las nuevas tecnologías van en detrimento del libro en papel. Esto es clarísimo. Sólo hay que ver, en el metro, que la gente ya no tiene un libro entre las manos, la gente tiene un móvil. Sin embargo, ahora se acaba de hacer la Setmana del Llibre en Català, todo el mundo dice que goza de buena salud, es verdad, pero …

-Pero entonces, ¿cómo hemos de analizar las cifras que se dan?

-No soy un experto en análisis de datos, yo puedo hablar de mis de cifras. Las cifras que manejo entre los sellos en catalán que distribuyo, pues van bien, pero van haciendo.

-Las Punxes tiene un catálogo de editoriales en catalán de prestigio.

-Pero no muy extenso. Los grandes grupos (Planeta, Random) tienen catálogos muy importantes.

-Pero las Punxes tiene un catálogo de editoriales independientes importantes: Club Editor, Ediciones de 1984, Llibres Anagrama, Quaderns Crema, Adesiara, l’Altra …

-Sí, pero son cifras modestas. De vez en cuando aparece algún best-seller en catalán, pero en general son cifras modestas. Teníamos la editorial La Campana, que era una de las que más vendía, y que ahora ha comprado Random House.

Con esta operación ha perdido la distribución de la Campana.

-La perderemos a principios de año, sí.

-Pero tienen long-sellers como los libros de Mercè Rodoreda.

-Sí, gracias a que es un libro que recomiendan las escuelas.

-Como decíais, el siglo XXI ya no es el siglo del libro, seguramente será el siglo de la revolución digital.

-Pero el libro en papel no desaparecerá nunca. Porque el placer de ir a una librería, tocar un libro, la textura que tiene, olerlo … Todo esto es un placer que no se perderá. Aunque hay gente que le encuentra una gran utilidad al libro electrónico, porque puede contener miles de libros dentro de una maquinita. Y para viajar es muy cómodo. Pero no tiene la erótica que tiene el libro en papel.

-¿La comodidad no ha acabado triunfando, en el curso de la historia?

-No. La televisión no ha puesto fin a la radio, ¿verdad? Aunque hay algunos temas que han huido de la librería: los libros técnicos, los libros de idiomas, los libros de viaje, los diccionarios, las enciclopedias … Todo esto sí que se mira con medios digitales. El progreso es imparable.

-Y en este proceso, las empresas tecnológicas van transformando el sector del libro. ¿Como veis Amazon y como lo afrontáis?

-Con colaboración, en el sentido de que es un cliente que compra a los proveedores de libros. Es un buen cliente. Compra. Sería absurdo negarse a venderle. Ya sé que Amazon va en detrimento de la librería, porque hay mucha gente que compra de esta manera. Me hago cruces que la gente se compre la ropa para Amazon, aunque si no tiene tiempo o vive en un pueblecito aislado también lo entiendo. Es una facilidad. Pero ir a una librería es más agradecido, tienes todas las novedades y, si quieres un libro, lo tienes inmediatamente. Amazon no se puede evitar, es un signo del tiempo, debemos estar bien, es un cliente importante. Al fin y al cabo, es un intermediario que vende libros en el lector final.

-Sobre Amazon: su eficacia y rapidez es uno de sus grandes éxitos. A menudo, la librería no puede tener todos los títulos. Por ello, una de las cosas que reclaman las librerías de las distribuidoras es que los sirvan con mucha rapidez, para poder ofrecer también esta eficacia. Las librerías sólo pueden ser eficientes si la distribuidora lo es con ellas.

-En cuanto a nosotros, no hay duda: los libros llegan en veinticuatro horas a la librería. Hay una reposición diaria y en veinticuatro horas, en Cataluña y en España, sobre todo en las principales ciudades, les llegan los libros pedidos. Y me consta que otros colegas también lo hacen, esto. La batalla por el servicio ágil es muy importante, para competir con estas plataformas digitales.

-Las librerías están inquietas y es lógico. A comienzos del siglo XXI, André Schiffrin daba datos de Nueva York: después de la Segunda Guerra Mundial había 350 librerías. En 2006 sólo quedaban 35. Era la época de concentración editorial de los grandes grupos. No sé si ha aumentado la cifra, hoy.

Aquí las librerías van creciendo. En Barcelona y Cataluña abren más librerías que las que cierran. Y nosotros, como intermediarios que somos, miramos que todas las librerías tengan el libro en veinticuatro horas. En este negocio todo el mundo va a comisión, excepto la imprenta: el autor, el editor, el distribuidor y el librero. Todo el mundo tiene un porcentaje. Por lo tanto, nos interesa ser competitivos.

-Es un negocio que hace enloquecer, porque no sabes nunca lo que tienes.

-Como las librerías tienen derecho de devolución … Y no sabes si un libro te lo volverán pasados quince días o al cabo de un año. Pero la cosa importante es que esté en la librería. Mientras esté en la librería se puede vender. En el almacén, no.

-Las librerías están muy llenas, de manera que al cabo de pocos meses, si el libro no se ha movido, se devuelve. Pero tal vez ese libro todavía tiene una vida: de qué manera se puede seguir dando vida a un libro que ya no ocupa un espacio en la librería.

-Depende del interés del libro. Hay libros que se venden poco cada año, pero que cada año se venden. Y es importante que si nos lo piden, porque ya no está en la librería pero nosotros lo tenemos en el almacén, lo podamos servir en el mínimo tiempo posible.

-Las distribuidoras, dentro del sector del libro, son el eslabón más desconocido, porque es el que queda más escondido.

-El intermediario nunca ha tenido muy buena prensa. Pero en nuestro caso, el intermediario, que somos los representantes comerciales, administrativos y logísticos, de pequeños editores y medianos (que lo que hacen es encontrar el autor, producirlo y potenciarlo en los medios de comunicación), no tenemos margen para especular como en otros negocios, en el sentido de acaparar. El precio del libro es un precio fijo, afortunadamente.

-Explícanos cómo funciona una distribuidora.

-Tiene unos editores en exclusiva para un territorio determinado ya pactado (puede ser el estado o los países de habla catalana para los sellos en catalán).

-Las editoriales las elegís vosotros.

-Sí, las elegimos nosotros. El criterio tiene que ver con el hecho de que nos gusta el catálogo, porque pensamos que editan libros que se venderán, porque tienen un estilo … Miremos que nuestro abanico de editores distribuidos sea compatible y que no haya cosas que chirríen. Y a partir de ahí, escuchar qué nos dice el editor y transmitirlo al librero, para que él lo transmita al comprador. El librero debe estar informado porque muchas veces entra en la librería gente que no sabe lo que quiere. El librero informa y recomienda.

-Es difícil singularizar todos los libros, sobre todo cuando hay un gran volumen de novedades, como para San Jordi o para la Setmana del Llibre en Català.

-Cada librería tiene su especialización, conoce su clientela … Para Sant Jordi, afortunadamente, sale a la calle mucha gente que no es consumidora de libros durante todo el año y se puede encontrar un gran abanico de opciones.

-¿Cuándo se fundó las Punxes?

-En 1968. Se creó con un zapato y una alpargata, porque entonces este país estaba por montar en todos los aspectos. Estábamos en plena dictadura, había censura … En los años sesenta y setenta es cuando nacieron la mayoría de editoriales independientes, con un fuerte componente progresista, porque bebían del Mayo del 68, que fue una sacudida en Europa, después de la Segunda guerra Mundial. En ese momento, la editorial que nos marcó fue Siglo XXI, una editorial emblemática en México creada por quien fundó el Fondo de Cultura Económica, un gran intelectual y gran editor, Arnaldo Orfila. Primero importábamos los libros que venían de México y después se creó la editorial en Madrid. Primero éramos distribuidores por toda Cataluña y después pasamos a distribuir también por el estado español.

-¿Y como entrasteis en el mundo del libro?

-A los dieciséis años, entré a trabajar en la editorial Vergara, en el departamento administrativo. Pero a mí no me gustaba mucho la gestión administrativa, la encontraba aburrida, a mí me gustaba la calle y tenía unas actitudes para comunicar. Compartía esto con la radio, hacía de locutor, seriales, obras de teatro … Pero a la hora de elegir, me llamó más el mundo del libro, porque ya me ganaba mejor la vida. Pasé a ser vendedor en librerías para esta editorial y luego fui vendedor freelance, llevando diferentes editoriales. Y cuando surgió la oportunidad de la distribuidora les Punxes me fui incorporando. Al principio, era muy pequeña, pero como estaba todo por hacer, seguramente lo hicimos bien, tuvimos suerte, y de la mano de editores importantes fuimos arriba. Y nos convertimos en una empresa mediana en el mundo del libro, con su importancia. Y hasta hoy. Y hasta cuando sea. Mi socia,  Margrit Lömker, y yo mismo estamos muy orgullosos del premio Trayectoria, sobre todo por la nómina de otros premiados que la han tenido antes que nosotros, y para que de alguna manera reconoce una tarea que hasta ahora no estaba a la luz pública. Por eso representamos también a los otros distribuidores que hay.

-Parece que no ha cambiado mucho el mundo de la distribución en cincuenta años.

-Ha cambiado en tecnología, sobre todo. La inversión más importante que se hace es en tecnología.

-Durante estos cincuenta años, en el ámbito de la distribución de los libros en Cataluña, uno de los momentos más graves fue en 2010, con la crisis de la distribuidora Arc de Berà y su cierre. Afectó el 25% de las editoriales del país.

-Al Arc de Berà le hizo daño la creación del Grupo 62 y de su distribuidora, Ágora. Pero esto pasa siempre. Nosotros llevábamos Tusquets, que en un momento dado fue absorbida por Planeta y también la perdimos, como la Campana y otros. Esto ocurre. El Arc de Berá se debilitó cuando algunos de sus sellos más importantes se fueron y quizás porque sólo llevaba sellos en catalán … Con el cierre, alguna editorial vino aquí y nacieron otras distribuidoras, también. Nosotros no teníamos capacidad para cogerlos a  todos, porque no podíamos morir de éxito tampoco. No podemos sobrecargar el barco, se hundiría.

-¿Ahora estáis más abiertos que en otras épocas a recibir editoriales?

-Se acaba de incorporar Males Herbes, pero no estamos más abiertos que en otras épocas, como siempre. Si vemos un nuevo proyecto que nos gusta y cabe, pues lo incorporamos.

-Una consecuencia del cierre del Arc de Berà fue que una serie de editoriales valoraron el riesgo de que una distribuidora tuviera las tres patas: que controlara la comercialización, la administración y la logística. Y crearon una comercial y trabajan con una empresa de logística diferente.

-Lo mejor que puede pasar es que el editor haga de editor, que quiere decir que haga los libros y los trabaje lo mejor posible, y que deje las cuestiones técnicas a los profesionales. Nosotros ponemos a disposición del editor toda nuestra experiencia y capacidad profesional en estas tres ramas. Hay otras maneras de hacerlo, pero nosotros creemos que esta es la mejor, siempre de acuerdo con el editor.

-¿Vosotros también servís a grandes superficies?

-Nosotros separamos las grandes superficies de las grandes cuentas. Grandes cuentas son: la Casa del Libro, FNAC; el Corte Inglés, Abacus. Son grandes establecimientos que tienen librería. A estos sí que les servimos. Otra cosa son las grandes superficies, que son los hipermercados. A estos no les servimos. Porque, en general, las grandes superficies sólo quieren el best-seller y tienen un índice de rotación muy alto. Ya hay empresas que se dedican a ello. Además, las grandes superficies no tienen la figura del librero, no hay un prescriptor, sino que es self-service. En cambio, las grandes cuentas tienen una librería dentro del establecimiento, con libreros que atienden a los compradores.

-No quisiera terminar la entrevista sin pedirle como habéis visto y como os ha afectado la evolución del mundo de la edición en catalán estos últimos años: la creación del Grupo 62 en el 2005, acaparando los sellos más importantes de aquel momento, y el boom de las editoriales independientes después, que han hecho de contrapeso.

-A nosotros nos gustan las editoriales que tienen un editor detrás: que buscan, que descubren autores. Luego están los grandes grupos, que hacen su vida. Cada uno hace su vida. El sol sale para todos. No nos quejamos de nada, sabemos el mercado que tenemos.

-¿Cómo proyectáis les Punxes en los años que están por venir?

-Primero, apostando siempre por la tecnología y por la capacidad y exigencia profesional, más allá de nosotros, sobre todo yo, que ya tengo una edad (78), y mi socia (76), que ya se jubiló. Uno y otro ya hace tiempo que traspasamos buena parte de las acciones a los tres puntales de la casa, el jefe de logística, el jefe de administración y el jefe comercial, y serán ellos los que vayan adelante. Yo seguiré aquí porque me divierte y me lo paso bien y no tengo aficiones. Este es mi mundo y puedo ayudar con mi experiencia.