La distribuidora Les Punxes recibe hoy el Premio Trayectoria de la Semana

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Diaria Ara, 12/09/2019

Si nunca ha leído un libro de Anagrama, de l’Altra, de Quaderns Crema o de Club Editor, todos tienen en común, además de la calidad literaria, que tienen detrás la misma distribuidora, Les Punxes. Oriol Serrano y Margrit Lömker recibirán esta noche en la Setmana del Llibre en Català el Premio Trayectoria por el trabajo al frente de una empresa fundada en 1968, durante “la tímida apertura de la censura franquista”, que ha superado el medio siglo de existencia en plena forma.

“Empezamos vinculados a la librería Les Punxes, distribuyendo el catálogo de la editorial mexicana Siglo XXI antes de que tuviera sede en España”, recuerda Serrano, que hizo equipo con Felipe Palma durante toda la década de los 70 y hasta 1982, en que este último fue víctima de un cáncer -tenía 42 años-. Su viuda, Margrit Lömker, asumió el relevo del marido y se implicó a fondo en el proyecto “por un amor incondicional a los libros”. “No fue hasta 1984 que tuvimos beneficios con un poco de cara y ojos”, explica Lömker. “Fue todo gracias al empuje que nos dio el catálogo de Tusquets”, añade Serrano: el fondo de la editorial fundada por Beatriz de Moura y Oscar Tusquets dejó de ser distribuido en 2012, cuando pasó a formar parte de Planeta. Actualmente, Les Punxes distribuye los libros de un centenar largo de editoriales, sobre todo pequeñas y medianas y de perfil literario, entre ellas Anagrama, Alba, Fragmenta, Pre-Textos, Kairós y Minúscula (en julio han perdido La Campana , para la venta al grupo Penguin Random House). “Casi todos los días recibimos ofertas de proyectos, nuevos o ya existentes para que los distribuyamos, y esto es una suerte -dice Serrano-. Algunas de las últimas editoriales que hemos incorporado son Males Herbes, Mai Més, Nanit y FlowPress “.

Actualmente, el equipo de Les Punxes está integrado por casi 80 trabajadores. Serrano y Lömker comparten la sociedad con el jefe administrativo, de logística y comercial. Lömker está jubilada, pero aún asiste a las reuniones. Serrano se considera “emérito”, por lo que “sólo” va a la oficina “cada mañana”. “En el negocio del libro, casi todas las partes van a comisión -dice Serrano-. Del total hay una mitad que se reparten el librero, en un porcentaje superior, y el distribuidor. En la otra mitad se encuentra el margen bruto del editor, que debe compartir con los derechos de autor y, a veces, de traducción. También con el porcentaje que cobra el impresor, el único que se escapa de trabajar a comisión “.

“Hay muchas pequeñas empresas que acaban probando suerte en otros negocios, pero nosotros el mundo del libro nos interesa demasiado por no dedicarle toda la atención, aunque últimamente hemos empezado a distribuir algunos artículos de papelería en librerías, como los de Moleskine -comenten-. Disfrutamos encontrándonos con los editores que nos cuentan los libros que publicarán pronto. Ellos nos explican la importancia intelectual de las novedades que presentan, y nosotros intentamos que sean en los lugares donde los lectores potenciales podrán encontrar “. Entre los títulos distribuidos por Les Punxes con más fortuna comercial está la edición de Siruela de El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder -de la que se han vendido más de medio millón de ejemplares-; la de Tusquets de El amante, de Marguerite Duras, y la de El perquè de tot plegat, de Quim Monzó, publicada por Acantilado.

Un sector que se transforma

Hace una década, el sector editorial pasó por la crisis más fuerte que desde Les Punxes recuerdan haber vivido. “Las tiradas de las ediciones no se han recuperado hasta los niveles de antes -explican-. Lo que hace daño al sector no es el libro digital, sino el cambio de hábitos de lectura “. Serrano recuerda que hace una década la mayoría de pasajeros del transporte público leían libros. “Ahora leen pantallas”, admite. Lömker añade que el tiempo de ocio dedicado a la lectura ha disminuido debido a las nuevas tecnologías. “La educación no da suficiente importancia a qué leemos, y las bibliotecas no tienen presupuestos suficientemente generosos para comprar”, continúa Serrano. Aun así, la facturación del sector editorial en España se va recuperando poco a poco: se ha pasado de los 2.181 millones de 2013 -el peor año- los 2.363 del último ejercicio.