Cambio de nombre, plan de lectura e internacionalización: así celebran los cuarenta años los editores en catalán

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Vilaweb.cat, 11/072018

Dicen que en estos tiempos que vivimos de sociedades líquidas y encuentros en los no lugares, la fiesta de los veinte años te la montan los amigos, la de los treinta la pareja, y la de los cincuenta los hijos. Y la única que montas realmente a tu gusto y tal como querrías que fuera es la de los cuarenta. Quizá por eso la Asociación de Editores en Lengua Catalana ha decidido conmemorar los cuarenta años de existencia de tres maneras muy singulares: por un lado, cambiando su imagen y su denominación -a partir de ahora se llamarán Editores .cat y tendrán un nuevo logotipo-; por otro, exhibiendo músculo por el trabajo realizado en estos cuarenta años; y, en tercer lugar, teniendo muy claras cuáles son las prioridades de futuro de un colectivo que en estos momentos reúne noventa y siete editoriales de los Países Catalanes, siete de las cuales nacidas antes de la guerra de 1936-1939 y cuarenta a partir del cambio del nuevo milenio.

Los editores eligieron el Arts Santa Mónica para presentar el balance y los objetivos rodeados de amigos del sector del libro. Y descartaron, de momento, hacer el libro de los cuarenta años de la entidad. ‘Quizás lo tendremos que hacer por los cincuenta’, dijeron. Quizás, porque como se pasan los días haciendo libros la cosa que menos les apetecía era hacerse el suyo.

En la junta de 1978 se aprobó un manifiesto programático que, entre otras cosas, decía: ‘La edición en catalán dejará de ser una herramienta de resistencia y deberá contribuir, y de manera importante, al proceso de recuperación nacional […] , pero esto no puede hacerlo cada editor individualmente y la Asociación de editores en lengua catalana nace y se organiza con el fin de llevar la voz y la acción de los editores en lengua catalana en el combate por una política cultural coherente, progresiva , popular y nacional. ‘y quizás las actuales circunstancias del país hacen que todavía tenga vigencia, cuarenta años después.

Es evidente que las cosas han cambiado mucho, estos cuarenta años. ‘Ahora tenemos una lengua viva, rica, cercana a la gente y con un gran reconocimiento internacional’, dice Montse Ayats, presidenta de la entidad. Pero aún hay cifras que hacen que se mantenga esta necesidad de combate y de recuperación nacional. Por ejemplo, el presupuesto de Cultura es sólo el 0,7% del presupuesto del gobierno, lo que implica una inversión de 26 euros por persona, muy lejos de los 70 que se pone como meta la consejera, Laura Borràs. Pero es que, además, las inversiones del ICEC en libros no llegan ni al 10% cuando el sector aporta el 70% del total de la facturación de la industria cultural en Cataluña.

Una buena salud que no es de hierro

Montse Ayats es optimista. Considera que hay pruebas que demuestran la buena salud de la edición en catalán y pone de ejemplo que hay algún título ha vendido más ejemplares en la traducción catalana que en la castellana. También destaca datos que el optimismo no puede tapar, como que sólo un 45% de los editores de la asociación editan exclusivamente en catalán. ‘Esto significa que necesitamos empresas fuertes -dice- y ahora tenemos grandes grupos y pequeñas empresas que han de crecer y deben consolidarse.’

Joan Sala, miembro de la ejecutiva de los Editors.cat y presidente de la Semana del Libro en Catalán, explica: ‘En un país donde el 98% de la gente dice que está en disposición de poder leer en catalán, el problema no es de desconocimiento de la lengua, lo que sí podía pasar en 1978, sino el abandono del hábito de la lectura. Tenemos que conseguir que la gente sepa los beneficios de la lectura, evidentemente los lúdicos, pero también los personales. Tenemos que estar muy alerta en la defensa de la lengua y hacer que sea posible vivir editando sólo en catalán, aunque muchos también lo hacemos en castellano. Pero sobre todos debemos tener muy en cuenta la lectura, que es donde nos la jugamos de verdad. ‘

Y si un objetivo es aumentar esta masa lectora -‘este año tendrán 35 años los escolarizados en catalán y esperamos que en esta edad muchos se reenganchen a la lectura siguiendo una de las tendencias actuales ‘, explica la presidenta Ayats-, también quieren convertirse en interlocutores válidos de las instituciones, como hasta ahora, pero con un propósito: el desarrollo del Plan de Lectura 2020. ‘Este plan fue consensuado por el sector y firmado por el consejero Santi Vila y que es un punto de partida de mínimos que la nueva consejera parece que se ha comprometido a mantener ‘, dice Sala. Habrá una reunión decisiva el día 24 de julio con el fin de sacar el intríngulis y ver cómo se recuperan las inversiones previstas para el 2018, que ya no serán posibles por culpa del 155 y del desgobierno del primer medio año en Cataluña.

Un mercado de Países Catalanes.

Otro de los objetivos es, precisamente, hacer que la asociación sea verdaderamente del conjunto de los Países Catalanes Ya hubo una primera reunión en Alguer para ver cómo evolucionaba el mercado editorial. Para establecer vínculos a todos los territorios, uno de los principales problemas que se encuentran las editoriales en catalán en estos momentos es la distribución en el conjunto del territorio. Encontrar libros de editoriales valencianas en el Principado es muy complicado, y viceversa. Y aún se complica más la ecuación cuando entran los de las Islas. Crear una normalidad en un mercado que debería ser único es muy difícil y será, sin duda, uno de los desafíos futuros.

En cuanto a los logros, se habrían podido presentar muchos, pero se optó por insistir en la consolidación de la Semana del Libro en Catalán, uno de los principales escaparates. ‘Incluso ha cambiado el ritmo de la edición del país, con una entrada de novedades a finales de agosto que nos va muy bien porque ha querido decir alargar notablemente la campaña del libro de Navidad, que ahora arranca en septiembre con la semana ‘, dice Ayats.

Sobre la internacionalización de la literatura catalana, Ilya Pérdigo explica: ‘En el transcurso de la Semana hemos creado también un salón de derechos de autor. Este año participarán dieciocho editoriales internacionales. Uno de nuestros objetivos más importantes es la exportación de la literatura de aquí y por eso tenemos que dotar de herramientas de estabilidad los traductores y tenemos que hacer lo posible para estar en las ferias de cerca, como Londres, Frankfurt, París y Bolonia; y también en Guadalajara, donde ya hace tres años que Cataluña tiene un stand propio. En estas ferias vamos explotando fórmulas como ir y volver el mismo día, lo que abarata mucho el coste. Debemos tener claro que es un camino que hemos empezado, pero que sobre todo es un camino de futuro, porque el trabajo de internacionalizar una cultura siempre es a plazo medio y largo. Cuesta mucho que hacer, pero no podemos renunciar de ninguna manera. ‘

Y si la fiesta de los cuarenta cada uno la monta como quiere, con cambio de logotipo y de denominación incluida, los Editors.cat han querido hacer también un nuevo manifiesto, que presentó la editora Iolanda Batallé. Entre más puntos, afirma: ‘Editors.cat es la constatación de que las dificultades nos hacen más fuertes, que luchamos por unas condiciones de trabajo dignas, profesionales, y que hay que reforzar cada eslabón de la cadena de entusiasmos que es editar […] ; es el trabajo constante de estimular los medios de comunicación para que hablen de libros, la convicción de que las redes favorecen la proximidad, y tener la astucia necesaria para convertir el ámbito digital en un aliado […]; es ser conscientes de la función de los libros en la construcción del país, de la necesidad de la proyección global de la literatura y de la edición catalanas. ‘Bueno, pues eso: adiós a la Asociación de Editores en Lengua Catalana, bienvenidos Editors.cat. Y por muchos años.