El Conocimiento cultural y el libro

 

El Punt Avui, 20/11/2017

Bajo los auspicios de la Diputación de Barcelona y el Ayuntamiento de Sitges, el Palau de Maricel se abrió para un gran encuentro de editores. Convocada por la Asociación de Editores en Lengua Catalana, la Jornada de reflexión sobre la edición en catalán propuso dos mesas redondas, Cómo Hacer (más) lectores y Lectura y venta. ¿Hacia donde vamos?, Con bibliotecarios, Libreros, escritores, profesores y Incluso un responsable en marketing y publicidad digital. Todo moderado de manera impecable papel periodista Oscar López.

No se presentaron grandes ideas para mejorar el depauperado estado del libro, pero el pesimismo tampoco conduce a nada. Por tanto, las intervenciones fueron en positivo. Interesante fue Joan Sala, de editorial Comanegra y vicepresidente del AELLC, cuando dio datos para interpretar. Dijo, por ejemplo, que de los 90.000 libros que se publiquen anualmente en España, el 16% son en catalán. Si tenemos en nuestro territorio una cuota del 30%, quiere decir que se venden proporcionalmente el doble que en catalán. Estamos hablando de mucho títulos, pero de ediciones minúsculas, porque el reto continua siendo generar lectores desde la escuela y no perderlos por el camino. Tanto el escritor y maestro de secundaria y bachillerato Antoni Dalmases como otros ponentes alertaron sobre el índice de lectura entre  los maestros. Suponer que a los maestros -los que aún leen- se quejarán de este comentario, pero queda dicho. No se trata, sin embargo, de buscar culpables sino de cambiar a los hábitos.

Continuando los quejas, el editor valenciano, y miembro de la junta de la AELLC, Gonçal L. Pampló, sintetizó que "el 30% es un índice bajo y deficiente por lo que creemos en la plenitud del uso de la lengua en todos los ámbitos". También se habló de los cambios de hábitos en la compra de libros, con un incremento de la venta por Internet, de los diferentes modelos de librerías, de bibliotecas y de las actividades que se puedenllevar a cabo. Por su parte, la presidenta de la AELLC, Montse Ayats, anunció la voluntad de dedicar una jornada al año a la reflexión y afirmó que "no se busquen soluciones milagrosas sino simplemente tener tiempo para pensar".

Pese a los porcentajes mejorables, la presidenta hizo una valoración positiva del momento y remachó: "Estamos acostumbrados a picar piedra y es lo que continuaremos de haciendo."

Me resultó singularmente detestable la reiteración de palabras tales como emoción y la apelación a los sentimientos cuando se habla simplemente del placer y el esfuerzo de leer, pero en nuestro país el esfuerzo ha sido sustituido por el buenismo sin límites.

Brillante fue la última mesa protagonizada por los libreros, con declaraciones bien jugosas. Por ejemplo, Oblid Baiseria, actualmente en la librería Casa Anita tras ser editora y una histórica de la Librería Ona, fue contundente sobre el exceso de publicación: "Hay demasiados libros para niños y jóvenes. No hemos hecho a los deberes y ahora nos toca empezar la casa por el tejado: no tenemos suficientes receptores y acabamos convirtiendo los librerías en almacenes. "

También acentuó con intensidad que las librerías se han de valorar por los criterios que tienen, e incluso, por su estructura arquitectónica.

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