La república independiente del Salón del Manga

 

El Periódico, 03/11/2017

Una sensación que comparten los que visitan Japón es que allí da igual cómo vistas, si vas disfrazado, si tu pelo es azul o si llevas orejas de gato: a nadie le importa, porque allí cada uno va como quiere, sigue la moda que prefiere, y no por ello va a recibir miradas extrañas. El Salón del Manga de Barcelona es precisamente eso, una república del manga donde nadie mira al resto por ser diferente: hay gente de todas las edades (desde niños y jóvenes a padres con bebés o gente mayor), cada uno viste como  quiere (algunos van disfrazados con esmero, otros cuesta distinguir de qué serie están caracterizados y otros van de calle) y se hace lo que se quiere (cantar, hacerse fotos, comprar, jugar, aprender japonés...). Lo que sí que es compartido es el objetivo: pasárselo bien.

La que es una de las mayores ferias para el gran público de la ciudad (142.000 visitantes el año pasado) arrancó este miércoles su 23ª edición con éxito de público, imágenes clásicas de otros años y acierto en la redistribución de los espacios. Fue una jornada que comenzó con noticia que denota el éxito de la propuesta: no se habían abierto las puertas y las entradas para ese día ya se habían agotado (todas vendidas por internet). De este modo, y por primera vez, la feria ha agotado los tíckets para tres jornadas (los del sábado y el domingo llevan ya agotados varias semanas) de las cinco que durará, por primera vez, el salón.

La organización no contaba con el lleno absoluto en el día festivo, pero así fue. Había ganas de república del manga, y dos horas antes de que abriesen las puertas ya había centenares de aficionados haciendo cola para entrar. Justo antes de abrir puertas la cola no era tan larga como otros años, y la gente prefirió acudir al recinto de forma escalonada. De lo que no había dudas era de para qué era la cola: unos iban disfrazados de Pokémon, otros de One Piece, otros de Fullmetal Alchemist... 

Mejor flujo de visitantes

La organizadora de la feria, Ficomic, ha apostado en esta ocasión por ampliar el espacio (75.000 metros cuadrados, 5.000 más que en la pasada edición), con más estands que nunca (más de 215, el 9% más) y por triplicar las zonas de descanso, además de redistribuir las tiendas en dos pabellones. Este miércoles, primera prueba de fuego, parece que el experimento funcionó: se logró un flujo continuo de público por las diferentes zonas, aunque ayudó que los visitantes no acudiesen en masa a primera hora. El sábado y el domingo, llegará el verdadero examen.

En el Salón del Manga nadie mira al resto por ser diferente: la gente va a pasárselo bien

Había miedo por parte de los expositores de que la nueva política de acceso (no se puede salir y volver a entrar al recinto) restringiese las compras. De momento, este miércoles hubo pocas quejas: la imagen predominante eran pasillos llenos, decenas de visitantes en cada estand buscando llaveros, figuras, cómics, DVD, acetatos, peluches o cualquier objeto relacionado con sus series favoritas fue la tónica. También fue un éxito, como cada año, la zona de gastronomía japonesa, así como la zona de Nintendo, donde la firma japonesa ha tirado la casa por la ventana para ofrecer decenas de consolas para jugar, escenarios con objetos de juegos y concursos para todos los presentes. También la organización ha dispuesto de más espacios repartidos por todo el recinto con ’photocalls’: recreaciones de series y películas para hacerse fotos.

La estrella de la feria son este año los robots. Aprovechando la gran vinculación de estas máquinas con el manga y el anime (quién no recuerda a Mazinger Z), una exposición recuerda títulos clásicos del género, pero justo al lado grandes y pequeños pueden ver robots reales en pleno apogeo: dibujando, recreando música... Fuera, en la plaza Univers, el escenario también ha ampliado espacio, y amenizó la visita con conciertos y concursos como el Anime Song Contest durante todo el día.

El Salón del Manga, pues, repite fórmula con algunos cambios y apuntando a récord. El miércoles cerró un primer día de éxito, y calentó motores para los verdaderos platos fuertes. Concursos de ’cosplay’ –disfraces– (viernes y sábado), conciertos de DJ Kentaro (hoy) y Azume Inoue (’Mi vecino Totoro’, sábado) y, sobre todo, encuentros y sesiones de firmas con los autores estrella invitados: Yoko Kamio (’No me lo digas con flores’), Masasumi Kakizaki (’Rainbow’) y Yoshiaki Sukeno (’Twin Star Exorcists’).

 

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