Lectores de la repisa de abajo

 

El Punt Avui, 24/04/2017

El día de Sant Jordi tiene la capacidad de sorprendernos yendo cada año hacia más. El centro de Barcelona, ​​en concreto paseo de Gracia, Rambla de Cataluña, la Rambla, Plaza Cataluña, Portal del Ángel y, con menos densidad de gente, el paseo de San Juan, están casi todo el día llenos como un huevo . Como uno de 73 o 74 yemas.

Las paradas de libros son inaccesibles según quien firma. Y si no firma nadie, también es difícil acercarse. Los vendedores de rosas de abril (que en algún caso pretenden vender a precio de Morena de la sierra), benéficas, solidarias o lucrativas, tanto es, aparecen en cada chaflán.

A las 11 de la mañana, en la esquina de Pelayo y plaza Cataluña, ya no se podía acceder a la zona de firmas por la cola de lectoras esperando a Elisabet Benavent, una autora valenciana con un par de novelas eróticas para mujeres. Vamos necesitados.

Pero la búsqueda del día estaba orientada al otro extremo literario, el de las obras para niños y jóvenes. La de los lectores que eligen y barajan en los estantes más bajitos. Se podía entrar, con un poco de paciencia, en las librerías especializadas en literatura infantil y juvenil, como la Al·lots de Consejo de Cineto, la Casa Anita de Gracia, el Abracadabra del Born, La Caixa d’Eines de la calle Aragón ...

Paula Jarrín, de Al·lots y comisaria de la delegación catalana y balear en la reciente feria de Bolonia, comentó, entre recomendación y recomendación a niños, padres y madres, que "otros días de Sant Jordi la librería ha estado así de llena, pero este año ha habido más ventas a lo largo de los días previos ". Una tendencia confirmada por el resto de librerías, también de las generalistas. ¿Podría ser por un prematuro Efecto Bolonia? "No sé, puede ser", admitió Jarrín levantando los hombros de manera expresiva.

Visita a los hospitales

En este sentido de adelantarse al Sant Jordi, el Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil (ClijCAT), incitados por el escritor Jordi Sierra i Fabra, organizó los días 19, 20 y 21, y por noveno año consecutivo, la visita de una veintena de autores a nueve hospitales catalanes y uno de Valencia.

Algunos de los que visitaron a niños y jóvenes ingresados ​​para regalarles libros dedicados son Joaquim Carbó, Carme Solé Vendrell, Maria Carme Roca, Ángel Burgas, David Nel·lo, Teresa Duran, Pau-Joan Hernández, María Espluga, José L. Badal ...

Por la tarde, aunque las calles aún estaban llenas como el famoso cruce de Shibuya, en Tokio, las ventas perdieron la fuerza de la mañana. Ya no había tantos niños y los que se veían eran los que van en cochecito.

Otro año Sant Jordi ha sido una fiesta cultural, cívica, colorida, viva, familiar. Ahora hacemos números, ponemos pegas, pero sin sufrir demasiado, que el próximo año volverá a crecer en todos los aspectos. Tanto si en la ciudad le queda margen de elasticidad como si no.

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